Un ecosistema se entiende como el conjunto de seres vivos que habitan un área determinada e interactúan entre sí y con su entorno.
A continuación destacaremos algunos ecosistemas existentes en Quintay que son muy relevantes desde el punto de vista de la Conservación de la biodiversidad
La distribución geográfica del tipo forestal esclerófilo, es entre la IV y el norte de la IX región. En la cordillera de la costa se encuentra entre el río Limarí e Itata; en la depresión intermedia entre el río Limarí y el río Malleco; y en la cordillera de los Andes entre los Vilos y las cercanías de Collipulli, concentrándose en la actualidad principalmente en la Región de Valparaíso, Metropolitana y O’higgins. En Quintay, existen remanentes de bosque esclerófilo costero dominados por Peumo (Cryptocarya alba), Molle (Schinus latiflius), Boldo (Peumus boldus) y Litre (Lithraea caustica). Además de otras especies muy particulares como el Lúcumo o palo colorado (Pouteria splendens), Arrayán de hoja roja (Myrceugenia rufa) y Lechón (Adenopeltis serrata). Estas últimas, endémicas de la costa de Chile central, con distribución muy reducida, fragmentada y amenazada por la expansión urbana. Destaca que Arrayán de hoja roja, se encuentra en categoría de conservación Casi amenazada y Lúcumo es una especie en Peligro de extinción y su población en Quintay es descrita como la más al sur del mundo. Destaca también el Degú costino (Octodon lunatus), especie endémica de la región metropolitana y V región, en categoría de conservación vulnerable; y el rayadito (Aphrastura spinicauda) y Comecebo (Phrygilus patagonicus) aves características de bosques.
Ahora, cabe destacar que Casablanca es la comuna con mayor superficie de bosque esclerófilo en la región con 21,8 mil hectáreas. Sin embargo también presenta el mayor cambio de uso de suelo de la región con 572 ha de bosque nativo remplazado desde el año 1995 al 2002, siendo las principales causas de cambio de uso de suelos las plantaciones forestales, agricultura (cultivo de paltos) y expansión urbana.
Junto al bosque esclerófilo, es común la presencia de matorral esclerófilo y formaciones xerofíticas, constituidos preferentemente por especies arbustivas y suculentas, adaptadas a condiciones de mayor aridez, especialmente en laderas con mayor exposición al sol.
En el matorral esclerófilo existente en Quintay, destacan especies como el Vatro (Baccharis macraei), Tupa (Lobelia polyphylla), Añañuca (Phycella cyrtanthoides) y Flor del bigote (Bipinnula fimbriata). Todas endémicas de Chile Central.
En las formaciones xerofíticas destacan especies como el Quisquito (Neoporteria subgibbosa), la pata de guanaco (Cistanthe grandiflora), la Sosa (Nolana crassulifolia) y Alstroemeria (Alstroemeria pelegrina). Todas endémicas de Chile Central. El Cururo (Spalacopus cyanus) también es una especie endémica de Chile central, muy característica de estos ecosistemas y que hace algunos años estaba en peligro de extinción.
En el próximo capítulo conoceremos más sobre las distintas especies que habitan nuestros ecosistemas, sus características y singularidad.
Ahora, el bosque esclerófilo, matorral y formaciones xerófiticas además de proveer hábitat para especies muy particulares y únicas en el mundo, cumplen funciones fundamentales para la vida en nuestro planeta. Por un lado, la vegetación intercepta la lluvia, lo que evita que esta caiga directamente sobre el suelo desnudo causando de erosión. La vegetación actúa como una esponja, siendo capaz de recoger y almacenar agua, permitiendo que esta se mantenga más tiempo en el suelo. Además retiene sedimentos, constituye hermosos paisajes y capturan dióxido de carbono.
El bosque de olivillos existente en Quintay se encuentra en el cerro Curauma, sector de mayor altura del sistema de acantilados entre playa ancha y Quintay (459 msnm). Comprende una superficie de 6 ha aproximadamente, correspondiente a la segunda superficie de bosque puro de Olivillos en la Región, después del Cerro Sta. Inés en Pichidangui ubicado en el límite con la IV región.
Este es un lugar extraordinario ya que en un par de pasos pareciera que viajáramos más de 700 kilómetros a los bosques valdivianos del sur de Chile. Este bosque corresponde a un relicto vegetacional, dominado por una especie llamada Olivillo (Aextoxicon punctatum). La hipótesis más aceptada plantea que este tipo de bosque dominó Chile Central hasta que finalizó la última glaciación, alrededor de 10.000 años atrás. Luego los cambios climáticos condujeron el retroceso y aislamiento del bosque valdiviano hacia su distribución actual y producto de la neblina, pudieron sobrevivir en algunos sitios muy particulares como Quintay. Por esto el bosque de olivillos de Quintay representa una reliquia de la distribución más extensa que tuvieron estos bosques en el pasado, siendo un área fundamental para la comprensión del origen de la flora chilena.
Además, cabe destacar que el olivillo (Aextoxicon punctantum) es una especie muy antigua, lo que queda en manifiesto con el descubrimiento de troncos fósiles de alrededor de 60.000.000 de años atrás. Y no sólo eso, el Olivillo sólo existe en los Bosques templados de Chile y Argentina, siendo la única especie de su género, el único género de su familia (Aextoxicaceae) y por ende la única especie de su familia. En este sentido, se postula que el olivillo es una especie aún más antigua y que todos sus parientes han desaparecido a lo largo de la historia. Se presume que tiene origen Gondwánico, cuando la superficie terrestre estaban sólo divida en dos, aún no aparecía la cordillera de los andes y nosotros los seres humanos estábamos lejos de existir ¡Se imaginan cuan antiguo es! ¡Es como vivir con un dinosaurio!
Asociado a los bosques de olivillo existen otras especies muy particulares como el Naranjillo (Citronella mucronata), Tayú o Palo Santo (Dasyphyllum excelsum) y Petrilla (Myrceugenia correifolia). Todas especies arbóreas endémicas de Chile y clasificadas en categoría de conservación. Destaca especialmente el Tayú, también considerado un fósil viviente, perteneciente al grupo más primitivo de la familia Asteraceae. En otras palabras podemos decir que es un pariente ancestral del girasol y el diente de león. También se origina antes que apareciera la cordillera de los andes y representa una reliquia de una distribución más extensa que tuvo en el pasado. ¡Otro dinosaurio!
Las poblaciones de estas especies en Chile se han visto reducidas, fragmentadas y fuertemente amenazadas. Las principales amenazas han sido la corta histórica para madera y leña, el cambio de uso de suelo por plantaciones forestales, agricultura y expansión urbana, y los incendios. En este sentido, el bosque aún existente en el Cerro Curauma cobra importancia para la Conservación de la biodiversidad. Cabe destacar que a nivel regional el cerro Curauma es el Sitio prioritario de conservación de la biodiversidad Nº 13: Microcuenca estero Curauma.
Sin embargo, el bosque de olivillos se encuentra inmerso en una matriz de plantación de pino y eucaliptus que constantemente invade el área. El área es y ha sido históricamente explotada para la extracción de madera y día a día aumenta el riesgo de incendio, producto del crecimiento urbano periférico desmesurado existente en el sector de laguna verde. En este sentido es urgente asegurar la conservación del bosque de olivillos.
Central.
Los humedales son todos los cuerpos de agua, correspondientes a “extensiones de marismas, pantanos, turberas o aguas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales , estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja sea inferior a seis metros” según la definición de la Conversión internacional de humedales (Ramsar).
En general son considerados ecosistemas muy productivos, con paisajes de gran singularidad y gran diversidad biológica. Esto se debe a que la abundancia de sedimentos terrestres y acuáticos que allí se encuentran generan aguas ricas en nutrientes, lo que sumado a la presencia permanente de la energía solar permite al fitoplancton, base de la cadena alimenticia, desarrollarse con facilidad. Por ello, los humedales son importantes zonas de reproducción, alimentación y cría de especies.
Además son de gran importancia porque pueden cumplir un rol fundamental como reserva de agua, hábitat para una gran diversidad de organismos, pueden aportar en el control de inundaciones, reposición de napas subterráneas, estabilización de costas y protección contra marejadas, retención de sedimentos y nutrientes, depuración de aguas, producción de oxígeno, además de recreación y turismo.
Los humedales costeros de Chile son parte del Corredor biológicos de América, constituyendo áreas de nidificación, de descanso y alimentación de aves residentes y migratorias. Las aves migratorias llegan todas las primaveras y se van en otoño hacia el hemisferio norte, donde se reproducen. Es interesante pensar que las aves migratorias viajan grandes distancias, cruzan el desierto y llegan a los humedales de la zona central a descansar. ¿Se imaginan viajar esa cantidad de kilómetros por nuestra propia cuenta?. Destacan especies como la Gaviota de Franklin (Larus pipixcan), Zarapito (Numenius phaeopus) y Picaflor gigante (Patagona gigas gigas).
El picaflor gigante es el picaflor más grande del mundo y cada año llega a Chile para nidificar, al parecer desde Perú y Bolivia. Es común encontrarlo en humedales costeros utilizando telas de araña y musgo para hacer sus nidos. ¡Imagínense la distancia que vuela cada año, ida y vuelta!
LEl humedal el Jote, existente en Quintay es un estuario, correspondiente a un cuerpo de agua donde la desembocadura de un río se abre a un ecosistema marino. Cuando esto ocurre interactúa el agua “dulce” con el agua salobre. Este humedal se encuentra muy degradado sin embargo aún habitan algunas especies nativas como el Huairavo (Nycticorax nycticorax), Tagua común (Fulica armillata), Sapo de rulo (Rhinella arunco) y el yeco (Phalacrocorax brasilianus), entre otros, que será detallados en el próximo capítulo. Cabe destacar que el Sapo de rulo se encuentra en categoría de conservación vulnerable.
El ecosistema marino en Quintay es principalmente de tipo rocoso, que a diferencia de los arenosos, se caracterizan por tener gran abundancia y diversidad de especies, ya que por una parte el sustrato ofrece variadas alternativas de hábitats, tales como grietas, cuevas y pozas; y por otra, se ven favorecidos por fenómenos de surgencia costera.
Entenderemos la surgencia costera como un fenómeno en donde las aguas profundas que son ricas en nutrientes, son traídas a la superficie del mar producto de la descomposición de la materia orgánica. El resultado de éste fenómeno, es que al subir los nutrientes estos son utilizados por el fitoplancton para producir compuestos orgánicos, lo cual es base de la cadena alimentaria de los ecosistemas marinos, incrementando la abundancia de especies del lugar.
Para referirnos al ecosistema marino, tendremos en consideración dos sectores: 1.-zona litoral, correspondiente a áreas con exposición al aire, y que cobra importancia para la flora y fauna que se desarrolla en el mar; 2.- Zona sublitoral, corresponde a las áreas que se encuentran permanentemente sumergidas.
La zona litoral en Quintay está dominada por algas pardas como huiro palo (Lessonia trabeculata), cochayuyo (Durvillea antartica), huiro (Macrocystis pyrifera) y chascón (Lessonia nigrescens), además de muchas otras especies como jaiba mora (Homalapsis plana), caracol negro (Tegula atra), loco, (Concholepas concholepas), erizo rojo (Loxechinus albus), erizo negro (Tetrapygus níger), pepino de mar (Athyonidium chilensis), jaiba marmola, (Cancer edwardsi), Jaiba peluda o pachona, (Cancer setosus), Jaiba reina, (Cancer coronatus) y lapas como (Fissurella picta , Fissurella crassa y Fissurella nigra), estrellas de mar (Meyenaster gelatinosus), actinias (Phymantea pluvia), chitones (Chiton magnificus), piures (Pyura chilensis), entre otros.
Ahora, específicamente la zona litoral más cercana al ecosistema terrestre la denominaremos intermareal, correspondiente a la zona que se ubica entre la baja y la alta marea. Esta área es reconocida por cobijar ecosistemas con altas tasas de productividad y diversidad biológica debido a que la abundancia de sedimentos terrestres y marinos que allí se encuentran generan aguas ricas en nutrientes, lo que sumado a la presencia permanente de la energía solar permite al fitoplancton, base de la cadena alimenticia, desarrollarse con facilidad. Por ello, esta zona es importantes para la reproducción, alimentación y cría de especies. En el intermareal de Quintay, además de las especies mencionadas anteriormente, es común ver especies de aves como el Churrete costero (Cinclodes nigrofumosus), Pilpilén negro (Haematopus ater), garza chica (Egretta thula), entre muchas otras especies que serán descritas en el próximo capítulo. Además, destaca la presencia de Churrete costero, porque es una especie endémica de Chile y es la única especie de su grupo (género) en el mundo. A su vez, en las costas de Quintay es común la presencia de Chungungo (Lontra felina). Se plantea que pareciera existir una oferta permanente de alimento y refugios para el Chungungo dentro del hábitat rocoso existente en Quintay, a diferencia de otros sectores del litoral central.
Por otro lado, destacan especialmente los bosques submarinos de algas pardas. Estos pueden llegar a medir 30 metros, y cuando su altura llega al límite superior del mar, se doblan y continúan creciendo en forma horizontal, por lo que forman bosques submarinos que sirven de hábitat, refugio y alimento para diversos invertebrados y peces costeros. ¡Hay bosques en el mar y en la tierra!
Ahora, muchas de las especies que habitan estos bosques son blanco de pesquerías de alto valor económico como “locos” (Concholepas concholepas), “lapas” (Fissurella sp.), “erizos rojos” (Loxechinus albus), y otros peces costeros como la “vieja” (Graus nigra), el “tollo” (Mustelus mento), entre otros. En Quintay se han encontrado alrededor de 85 especies de algas que formarían parte de éstos bosques, de las cuales un 33% corresponderían a especies endémicas de Chile y un 15% a algas de importancia comercial. Sin embargo, esta biodiversidad se ve principalmente amenazada por acciones de “barreteo”.
El Barreteo corresponde a la extracción ilegal de algas, sacándolas desde su base y no de forma sustentable, como es la recolección de algas varadas en las orillas de costa, fenómeno natural producido por el oleaje. Esta acción puede llevar a la destrucción de los bosques submarinos, y por ende a la pérdida de biodiversidad de especies que viven allí, además de la generación de ambientes dominados sólo por erizos y algas crustosas, fenómeno conocido como “fondos blanqueados”.
Cabe destacar que la Caleta de Quintay fue la primera iniciativa formal en Chile en restringir el acceso a las áreas pesqueras, debido al agotamiento de recursos marinos por sobre explotación. Posteriormente la iniciativa se formalizó y concretó en una zona llamada “Área de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos” (AMERB), la cual busca hacer una explotación sustentable de los recursos marinos. Dando como resultado la replicación de este modelo a lo largo de toda la costa nacional y otros lugares en el mundo.
Con respecto a la zona sublitoral, podemos encontrar una gran diversidad de peces, de los cuales muchos son de importancia comercial, tales como la “merluza común” (Merluccius gayi gayi), el “congrio dorado” (Genypterus chilensis), el “jurel” (Trachurus murphyi), la “reineta” (Brama australis), entre otros. Además, es el lugar donde viven y transitan los mamíferos marinos más impresionantes, como son la “ballena azul” (Balaenoptera musculus), la “ballena franca austral” (Eubalaena australis), “lobos marinos” (Otaria flavescens), “chungungos” (Lontra felina), entre otros.
En el próximo capítulo conoceremos las diversas especies de este ecosistema en detalle.
Finalmente, cabe destacar que el año 1943 fue construida la Ballenera de Quintay, siendo la planta faenadora de ballenas más grande del país. Los cetáceos eran cazados con arpones impulsados por un cañón, pudiendo capturar hasta 16 de éstos al día. Estos se destinaban a la producción de aceite, jabón, detergente, peinetas y carne de consumo doméstico. En 1967 cerró por razones económicas y actualmente es la Fundación Quintay, la cual tiene por objetivo la promoción, fomento y desarrollo de la pesquería sustentable.
En este sentido, cabe destacar que Quintay ha sido pionero en temas de conservación de la biodiversidad marina, sin embargo hay un largo camino por recorrer si efectivamente se quiere lograr la protección, recuperación y uso sustentable de los recursos marinos.
Esperamos hayan disfrutado esta visita por los ecosistemas de Quintay y que de alguna manera este viaje nos haya permitido comprender la importancia que estos tienen para la conservación de la biodiversidad. Además, esperamos este capítulo haya servido para mostrar como los diversos seres vivos que habitamos en un lugar interactuamos entre unos con otros y con nuestro entorno. De manera que entendamos la importancia de ser respetuosos y de valorar nuestro entorno viendo un poco más allá de nuestra propia nariz.